domingo, 22 de febrero de 2009

Ada y su gran amor :Martìn Lamela


























"Fui a comprar un auto usado, pero me terminé llevando al vendedor"
Entre el baile y el patín, a la vedette le queda tiempo para el amor. Su nuevo novio se llama Martín.

Adabel Guerrero y su actual pareja, Martín, un vendedor que trabaja en una importante concesionaria de automóviles importados, no aguantaron más mantener en secreto la relación amorosa que los une. Por eso, y sin ningún temor a ser descubiertos por alguna infidente cámara de fotos, decidieron blanquear definitivamente la relación (que ella ya había contado en "ShowMatch") con un romántico paseo, a plena luz del día, por las más que transitadas calles del barrio porteño de Palermo Hollywood.La rubia, quien junto con sus soñadores Javier Anzil y Martín Whitencamp siguen sorprendiendo a todos en el Patinando y el Bailando respectivamente, conoció a Martín hace un mes. Fue cuando, aprovechando uno de los días en los que no tenía que grabar para el programa de Marcelo Tinelli, Adabel decidió ir a ver autos usados para comprarse uno. Así fue que, atraída por la espectacularidad de un imponente auto importado, la sensual rubia entró en el local donde trabaja Martín con el propósito de preguntar cuál era su precio y si lo podía pagar en cuotas. Por esas cosas del destino, y del número que tenía en su mano aguardando para ser atendida, le tocó en suerte el vendedor que hoy se pasea de la mano con ella, quien, al principio, no la reconoció. Después de varias preguntas y de una charla que se iba extendiendo más allá de lo estrictamente profesional, Adabel y Martín se dieron cuenta de que lo suyo iba más allá del precio y las condiciones de venta del auto. Cupido había hecho de las suyas y los dos se habían sentido tocados por su varita mágica del amor. Así, los días fueron pasando y ambos inundaban el celular del otro con mensajitos más que cariñosos. Hasta que Adabel no aguantó más y decidió concretar una cita en un bar cercano a las oficinas de Ideas del Sur que Marcelo Tinelli tiene en el barrio porteño de Colegiales. La intención de la infartante rubia era que nadie se enterara de la relación. Pero, esa intención le duró apenas quince días ya que el último fin de semana, Adabel y Martín no aguantaron más el secreto y salieron a dar un paseo por Palermo, durante el cual no se sacaron las miradas, ni las manos, de encima.Tras unos tragos en el bar, visitaron una boutique, donde Martín la sorprendió regalándole un vestido carísimo. "Yo sólo quería comprarme un auto y me terminé enamorando del vendedor", confiesa Adabel, a cara lavada y entre risas, mientras no le saca la mirada de encima a su amorcito

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